Paseando por León es fácil cruzarse con algunos de sus vecinos más sigilosos y ágiles: los gatos urbanos. Lejos de ser un problema, estas comunidades felinas son parte del ecosistema de la ciudad, y su gestión se ha convertido en una prioridad para garantizar tanto su bienestar como una convivencia armónica. Un reciente censo ha puesto cifras a esta realidad: en la capital leonesa conviven más de 750 gatos, distribuidos en 78 colonias controladas.

Este mapa felino no es fruto de la casualidad, sino de un esfuerzo coordinado entre el Ayuntamiento de León y diversas asociaciones protectoras de animales. Juntos, trabajan para aplicar un modelo de gestión ético y eficaz que ya es un referente en muchas ciudades.
¿Qué es el método CER y por qué es tan importante?
La clave de esta gestión tiene un nombre: el método CER (Captura, Esterilización y Retorno). Este protocolo, avalado por veterinarios y expertos en comportamiento animal, es la forma más humana y efectiva de controlar la población de gatos callejeros. El proceso es sencillo pero riguroso: se captura a los gatos de una colonia de forma segura, se les traslada a un centro veterinario para esterilizarlos y marcarlos con un pequeño corte en la oreja (una señal universal para identificarlos como esterilizados), y una vez recuperados, se les devuelve a su territorio original.
Este método no solo evita la superpoblación y el nacimiento de nuevas camadas en condiciones precarias, sino que también mejora la salud general de los animales y reduce las molestias vecinales, como maullidos o peleas. De hecho, la nueva Ley de Bienestar Animal de España establece la gestión de colonias felinas a través del método CER como una obligación para todos los ayuntamientos.
¿Puedo alimentar a los gatos de una colonia?
Es una de las preguntas más frecuentes y la respuesta requiere matices. Aunque la intención sea buena, alimentar a los gatos por libre puede ser contraproducente. Una alimentación inadecuada o irregular puede generar problemas de salud en los animales y focos de insalubridad. Por ello, la gestión de la alimentación corre a cargo de voluntarios autorizados y formados, que cuentan con un carné expedido por el consistorio.
Estas personas no solo proporcionan pienso seco y agua en puntos controlados, sino que también vigilan el estado de salud de la colonia, alertando a los servicios veterinarios si detectan algún animal enfermo o herido. Si quieres ayudar, lo mejor es contactar con las protectoras locales como Argos León o con el propio Ayuntamiento de León para informarte sobre cómo colaborar de forma responsable.
El papel fundamental del voluntariado
El éxito del programa CER en León no sería posible sin la dedicación de decenas de voluntarios. Son ellos quienes dedican su tiempo a localizar las colonias, gestionar las capturas, cuidar de los animales durante su recuperación y mantener los puntos de alimentación limpios y controlados. Su labor es un pilar fundamental para asegurar que estos más de 750 gatos urbanos tengan una vida digna y saludable en la ciudad que también es su hogar.